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Beneficios del Ayuno Intermitente

¿Habías oído hablar del ayuno intermitente?

Se trata de una estrategia en la pauta de alimentación que implica la interrupción temporal de forma voluntaria y controlada en la ingesta de alimentos.

En resumen: es no comer nada durante ciertos períodos del día o durante varios días.

Historia del ayuno intermitente

En realidad, se trata de algo muy natural y con un gran sentido evolutivo. Desde el origen del hombre en la tierra hace 300.000 años siempre ha habido periodos de escasez, de manera que nuestro organismo está muy bien adaptado a la privación de alimentos.

Hipócrates, el considerado padre de la medicina moderna, recomendaba el ayuno tanto en la prevención como en el tratamiento de enfermedades.

Todas las grandes civilizaciones en la historia han practicado el ayuno. En la actualidad esto aún se mantiene en las principales religiones: como la Cuaresma de los cristianos o el Ramadán de los musulmanes.

Pero lo verdaderamente interesante del ayuno y que cada vez se va conociendo más, son sus beneficios sobre la salud (y sobre la pérdida de peso!), que lo convierten en una excelente herramienta terapéutica.

Beneficios

Efectos desintoxicantes

Durante el ayuno, se produce una puesta a punto del organismo a todos los niveles:

Estamos expuestos a infinidad de toxinas. Estas toxinas no sólo provienen del ambiente (como la contaminación) o de los alimentos (como los pesticidas y aditivos), sino también internos (radicales libres o residuos de nuestro propio metabolismo).

Cuando ayunamos, se limpia la matriz extracelular (el líquido en el que se bañan nuestras células), donde se tienden a acumular gran cantidad de toxinas. Este ensuciamiento se ha relacionado con múltiples patologías como la fatiga crónica o la fibromialgia.

Además, la digestión de alimentos requiere de un consumo importantísimo de energía y de recursos de nuestro organismo. Durante el ayuno permitimos descansar y reponerse a los órganos que procesan y digieren los alimentos. Esta energía disponible es utilizada por los órganos encargados de la depuración (riñón, pulmón, intestino…) para la eliminación de toxinas.  

Mejora el metabolismo y favorece la pérdida de peso:

Cuando ayunamos bajan los niveles de glucosa e insulina en sangre, y aumentan los niveles de glucagón. Esto en sí mismo ya aumenta la lipólisis (quema de grasa).

A nivel de los depósitos de grasa, en ayunos de duración media o prolongada, se favorece la conversión del tejido adiposo blanco a tejido adiposo marrón. Éste último tiene ciertas características especiales, estando relacionado con la prevención de la obesidad.

Nos facilita el lograr un déficit calórico en la ingesta diaria: aunque ya sabemos que la reducción calórica no es el principal factor a tener en cuenta, esto también te ayudará a perder peso.

Favorece la saciedad: muchas personas no se sienten saciadas realizando 5 o 6 comidas muy ligeras al día, autolimitándose en cada una de ellas. Por el contrario, resulta por lo general mucho más fácil saltarse una ingesta disfrutando la siguiente sin limitación y de forma satisfactoria hasta saciarse.  ¡Disfrutarás mucho más las comidas después del ayuno!.

Mejora la resistencia a la insulina: liberándonos además de la absurda tiranía de tener que comer cada 2 o 3 horas. Esto, contrariamente a lo que se nos ha hecho creer, es un desastre metabólico para nuestro organismo, ya que provoca niveles elevados de insulina en sangre de forma prolongada, lo que genera la temida resistencia a la insulina.

Favorece la flexibilidad metabólica

Hablaremos más acerca de este concepto y de su relación con la obesidad y el sobrepeso en otras entradas. Básicamente, cuando ayunamos, progresivamente pasamos de utilizar como combustible la glucosa que almacenamos en forma de glucógeno a movilizar los depósitos de grasa y a oxidarla para la generación de energía.

Favorece la generación de cuerpos cetónicos

También llamados cetonas, son metabolitos con propiedades muy interesantes como veremos, que se producen por la oxidación de las grasas:

Son un combustible muy eficiente, que las células utilizan con facilidad generando menos residuos y provocando menos oxidación mitocondrial. Favorecer la salud mitocondrial es importantísimo para ralentizar el proceso de envejecimiento.

Atraviesan sin dificultad la barrera hematoencefálica, siendo un fantástico combustible para el cerebro. De hecho a nivel cognitivo el ayuno y la generación de cetonas favorecen la neurogénesis (generación de neuronas) y la formación de sinapsis entre ellas. Incluso hay estudios que parecen indicar que los cuerpos cetónicos favorecen la famosa resiliencia, aumentando la resistencia al estrés y la claridad mental.

Disminuye la temida inflamación de bajo grado

Es la causa de múltiples enfermedades y relacionada con el sobrepeso, como hablaremos en otras entradas: Se ha confirmado a través del descenso de sus principales marcadores, las citoquinas inflamatorias.

Antienvejecimiento

Disminuye los marcadores de estrés oxidativo, relacionados con el envejecimiento.

Efectos psicológicos

Quizás aquí encontramos los efectos más visibles y satisfactorios. Ayuda a mejorar la relación con la comida generando una sensación de autocontrol que contribuye a superar nuestra dependencia de ciertos alimentos.

Mejora la salud intestinal

Ya que mejora la calidad y diversidad de su microbiota. Hablaremos de la importancia de la microbiota intestinal así como de su relación con la obesidad en otras entradas.

Favorece la autofagia

Reparación y eliminación de células erróneas y reciclado de sustancias útiles para el organismo, con importantes efectos beneficiosos sobre la salud. Este tema en sí mismo es tan amplio e interesante que hablaremos de él en una entrada independiente del blog.

Resumen

En resumen, el ayuno intermitente se trata de una herramienta muy interesante para ayudarnos a perder peso y a recuperar el equilibrio metabólico y la salud intestinal. Encontrarás más información relacionada en nuestro blog, como las precauciones que debes tener en cuenta a la hora de hacer ayuno, tips que te ayudarán a perder peso con el ayuno intermitente, y los protocolos de ayuno más comunes.

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